Cualquier arte y cualquier doctrina, y asimismo toda acción y elección, parece que a algún bien es enderezada. Por tanto, discretamente difinieron el bien los que dijeron ser aquello a lo cual todas las cosas se enderezan
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Presupuesta esta verdad en el capítulo pasado, que todas las acciones se encaminan a algún bien, en el capítulo II disputa cuál es el bien humano, donde los hombres deben enderezar como a un blanco sus acciones para no errarlas, y cómo éste es la felicidad.
San Agustín
¡Cuanto tarde en amarte,
Belleza tan antigua y tan nueva!
¡Cuanto tardé en amarte!
Vaya donde vaya, en los confines del cielo y de la tierra,